Entre el orden y el caos: dónde nos encontramos en este inicio de año.

Enero tiene algo particular, porque es un momento suspendido entre lo que fue y lo que todavía no toma forma, esos anhelos que planteamos al iniciar un nuevo ciclo y que están recién dando sus primeros pasos. 



Si lo miramos con más distancia, las cosas no han cambiado mucho realmente, cambiamos números en el calendario y festejamos con rituales que nos acompañan desde pequeños, que varían un poco según las costumbres de nuestras familias y el lugar donde vivimos, pero de alguna forma representan ese nuevo comienzo.



Por mucho que las cosas no hayan cambiado tanto, estas celebraciones nos permiten marcar un cierre, ofreciéndonos un orden cíclico para organizar nuestras actividades y darle fuerza a nuestras proyecciones. 

Es así como enero se transforma en un territorio donde conviven dos fuerzas que, lejos de oponerse, se necesitan: la emoción y la estructura, la intuición y el oficio, la idea y su ejecución.

Toda creación comienza en lo desconocido.

Los opuestos 

En el mundo creativo, y especialmente en la producción de eventos y experiencias escénicas, esta tensión es constante. Soñar sin límites y, al mismo tiempo, saber llevar ese sueño a un plano concreto, viable y preciso.

En IRE habitamos ese espacio intermedio.

Trabajamos con imágenes, símbolos, cuerpos en movimiento y narrativas sensibles. Pero también con tiempos, presupuestos, equipos técnicos, ensayos y decisiones que deben sostenerse en la realidad. Ahí es donde ocurre el verdadero acto creativo: cuando la visión no se diluye al materializarse, sino que se fortalece.

Caos y cosmos

Existe una idea romántica de la creatividad como un acto puramente emocional, que sin duda en parte lo es: una actividad que se nutre del caos en el sentido más profundo de la palabra: “estado amorfo e indefinido que se supone anterior a la ordenación del cosmos.” 

Y existe, también, una mirada excesivamente técnica que reduce la experiencia a un producto eficiente pero vacío, aquello que podemos ver y clasificar como un “producto creativo”.

Nosotros creemos que lo significativo nace cuando ambos polos se reconocen y dialogan, cuando se reconoce la belleza del caos y luego se disfruta la existencia misma del cosmos, de la materia, de su forma y de su expansión.

Creatividad sostenida

La mente ordena.
El corazón da sentido.

La dirección creativa traduce.
La producción sostiene.

Enero es un buen momento para volver a esa pregunta esencial:
¿Qué queremos crear este año y desde dónde?

En nuestro caso, pensamos más allá del tipo de eventos, sino qué imaginamos las experiencias que queremos provocar, los relatos que queremos activar, y las memorias que queremos dejar en quienes participan.

En IRE entendemos cada proyecto como un equilibrio vivo entre lo que se siente y lo que se construye. Entre la intuición que abre caminos y la estructura que los vuelve transitables.

Quizás por eso este mes nos resulta tan afín.
Porque enero no exige respuestas inmediatas, sino claridad interna. Y desde ahí, todo empieza a ordenarse.

El año avanza. La visión se afina.
Y lo que parecía opuesto, encuentra su forma común.

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Iré Productions: un año de creación, intuición y movimiento.